¿Ha llegado el momento de reinvertar el modelo de negocio de la abogacía?

La tecnología ha venido a cambiarlo todo.

Hasta el abogado más negacionista sabe que irremediablemente en los próximos años va a tener que trabajar en un entorno digital.

Desde las grandes firmas de abogados hasta las más pequeñas se están replanteando como deben enfocar y ofrecer sus servicios, lo que irremediablemente les tendría que conducir a una revisión de su propio modelo de negocio.

La tecnología ha venido a romper viejas prácticas y entre ellas una vieja dinámica, todavía muy asentada en los despachos más convencionales o «analógicos» que siguen basando su crecimiento a costa de la precariedad salarial de sus profesionales.

Estas práctica que muchos hemos sufrido es, por todos, conocida: abogados experimentados se aprovechan de la precariedad laboral de los abogados jóvenes, dispuestos, en la mayoría de los casos, a trabajar sin sueldo para conseguir experiencia.

Y una vez que adquieren experiencia, reproducen esta dinámica con las nuevas generaciones de abogados jóvenes.

Sin embargo, ya nada va a ser como antes. El escenario es diferente, mucho más incierto y en constante cambio donde el reto no estará tanto en digitalizar nuestros servicios, sino en reiventar o innovar nuestro actual modelo de negocio.

Y para ello, necesitamos una nueva perspectiva, ser más flexibles y, aunque sea muy obvio, repensar cuáles son las necesidades de nuestros clientes, identificar sus nuevos problemas y ofrecerles propuestas de valor que resuelvan esos problemas. Y todo ello bajo un modelo financiero que encaje.

Por supuesto, la tecnología jugará un papel importante a la hora de ahorrar costes y de simplificar y hacer más eficientes nuestros procesos, pero lo verdaderamente importante, la clave, estará en acertar con nuevos modelos de negocio tecnológicos que permitan compartir y reutilizar el conocimiento legal que generamos.

Sin lugar a dudas, a día de hoy, la digitalización de la abogacía la están liderando, por un lado los grandes despachos de abogados y, por otro lado, los llamados prestadores de servicios legales alternativos (Alternative Service Legal Provider-ASLP).

Los primeros, a pesar de invertir grandes recursos económicos en soluciones de tecnología legal, siguen prestando y monetizando sus servicios como lo han hecho hasta ahora. Parecen desconocer el riesgo de perder su posición de dominio frente a los nuevos prestadores de servicios legales (ASLP) cuya razón de ser y su propuesta de valor están, precisamente, en ofrecer nuevos modelos de negocio innovadores.

El reto está, por tanto, en acertar con nuevos modelos de negocio que encajen con los ritmos y necesidades del actual mercado digital.

Bajo este planteamiento fue como nos decidimos a lanzar Reclamaclick, una plataforma colaborativa de reclamaciones, que basa su modelo de negocio en una tecnología que conecta a los abogados con sus clientes y les permite compartir la experiencia y el conocimiento práctico adquirido en la gestión de sus reclamaciones para luego reutilizarlo en reclamaciones similares.

Pero no queremos reducir nuestro proyecto a una mera agrupación de abogados freeelances que se limiten a bajar las tarifas de los grandes despachos, reduciendo con tecnología los elevados costes de transacción de estos últimos. Nuestro proyecto va más lejos. Es mucho más ambicioso.

Nuestro objetivo es crear una verdadera red de conocimiento colaborativo de consumidores y abogados con unos roles claramente determinados y unas reglas de juego justas y equitativas que ayuden al avance colaborativo.

A través de esta red de conocimiento pretendemos automatizar o robotizar los servicios legales bajo unas premisas muy claras:

 el conocimiento generado y la explotación de este conocimiento corresponde a sus legítimos dueños: los abogados y sus clientes.

Hemos construido un robot-abogado que ahora tenemos que “alimentar” a través de los datos compartidos de nuestros usuarios (los abogados y sus clientes) con quienes estamos obligados a ser lo más transparentes posibles si queremos que este movimiento colaborativo funcione.

Por eso, proponemos un nuevo modelo de negocio colaborativo en el que los verdaderos protagonistas son los usuarios de nuestra plataforma como lo demuestran las dos características que mejor la definen:

(1) Reclamaclick no toca el dinero de las indemnizaciones conseguidas a través de la plataforma

El reparto de las indemnizaciones se realiza en función de los acuerdos alcanzados entre los abogados y sus clientes a través de un sistema automático de pago en garantía (Escrow) en el que también se incluye a los embajadores a quienes, a través de nuestro programa de recomendación, les compensamos por los leads aportados.

También reservamos un % para premiar y compensar el know how y conocimiento práctico (de los abogados) que contribuyan a concluir con éxito las primeras reclamaciones de una determinada categoría a costa de un % de las indemnizaciones futuras que se consigan con las reclamaciones que repliquen ese know how.

(2) Nuestros usuarios tienen plena libertad para decidir el grado de participación o vinculación que quieren mantener con la red colaborativa y en definitiva con nuestra plataforma

Nuestra plataforma se rige por el principio de adhesión voluntaria, por el que los participantes pueden decidir con quién compartir el conocimiento legal que generen: con toda la comunidad o red de Reclamaclick, con otras comunidades creadas por ellos mismos o en un entorno privado. 

Así es como queremos ayudar al surgimiento de una nueva abogacía basada en el talento individual de los abogados que se conectan no sólo para producir un conocimiento legal red, sino también para desarrollar su profesión sin perder su compromiso de servicio a la sociedad.

Jacobo López-Aranguren (CEO de Reclamaclick)

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *